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	<title>iapichino.com.ar</title>
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		<title>Los libros de la cátedra</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Mar 2012 09:19:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[articulos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los libros de la cátedra ya estan a la venta en las librerias: La composición audiovisual Ricardo Iapichino El sonido es y está, más allá de la acción del hombre, responde a un orden físico-acústico. El hombre llega para dar cuenta acerca de su presencia y sentido. En cambio la música és con el hombre. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="DbarraIzq">
<div>Los libros de la cátedra ya estan a la venta en las librerias:</div>
</div>
<p><span class="tit02"><span id="ctl00_ContentPlaceHolder1_lbltit"><img class="alignnone" src="http://www.cp67.com/imagenes/ficha-01.gif" alt="" width="69" height="14" /><br />
<strong>La composición audiovisual</strong></span></span><br />
<span id="ctl00_ContentPlaceHolder1_lblautor">Ricardo Iapichino</span></p>
<p><a id="ctl00_ContentPlaceHolder1_lnkautor" class="autorDetalle" href="http://www.cp67.com/Resultados.aspx?criterio=avanzada&amp;tipo=&amp;editorial=&amp;autor=Ricardo%20Iapichino&amp;titulo=&amp;pg=1&amp;tema=0"></a></p>
<div>
<div><img id="ctl00_ContentPlaceHolder1_imgtapa" class="Dtapa alignleft" style="border: 0px initial initial;" src="http://www.cp67.com/tapas/9789875843257.jpg" border="0" alt="" width="70" height="94" /></div>
</div>
<p>El sonido es y está, más allá de la acción del hombre, responde a un orden físico-acústico. El hombre llega para dar cuenta acerca de su presencia y sentido. En cambio la música és con el hombre. Es una articulación, un orden de lectura, física-matemática-acústicacultural-emocional, un vehículo expresivo. Algo similar sucede cuando se compone la banda de sonido original de un film. Es el hombre quien elabora una articulación de elementos sonoros, un orden secuencial, de enlaces audiovisuales en función de establecer un relato, un mensaje, una expresión, un sentido. Investigar y conocer, por medio de la audición, sonidos y música, establecer mediante la apreciación, qué relación guardan con la imagen, amplía la capacidad de criterio, alimenta nuestro universo imaginario, en función de poder obtener un conocimiento y un campo de elección más amplio, acerca de los usos sonoros con finalidad audiovisual.  <a href="http://www.cp67.com/libros/7/978987584325.html?vienede=boletin" target="_blank">+info</a></p>
<p><img class="alignnone" src="http://www.cp67.com/imagenes/ficha-01.gif" alt="" width="69" height="14" /><br />
<strong>Voces de la pantalla</strong><br />
Susana Díaz</p>
<p><img id="ctl00_ContentPlaceHolder1_imgtapa" class="Dtapa alignleft" style="border: 0px initial initial;" src="http://www.cp67.com/tapas/9789875843189.jpg" border="0" alt="" width="74" height="100" />Las voces de la pantalla son las que se hacen oír desde el punto en que se mira.Sentados en la sala de cine o ante la pequeña pantalla del televisor, o ante la del ordenador, las voces marcan el tiempo de la contemplación. Voz y mirada se acoplan en la pantalla, se suplementan, se suman para crear la escena, para agregarle un plus de veracidad. Parece haber una ambición de infinito en el ser parlante, al modo de Borges en El aleph, que anhela ver el punto de donde parten todos los sentidos, todos los puntos de vista. En lo que hace a este anhelo, la voz proporciona al menos, un punto de vista. El sonido viene a fijar el sentido de lo dado a ver. Oímos para poder ver más, y, <span>por lo visto eso puede producir satisfacción, aquella propia del sujeto ante la pantalla. </span><a href="http://www.cp67.com/libros/9/978987584318.html" target="_blank">+info</a></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p>Anteriormente:</p>
<p>Bienvenidos,</p>
<p>Hemos subido archivos para las proximas clases de la cátedra:</p>
<p><a href="/descargas/guias/Murch estirando 2011.doc">Articulo: Estirando el sonido<br />
</a><a href="http://www.iapichino.com.ar/descargas/guias/Guía de lectura Estirando el sonido.doc"></a></p>
<p><a href="/descargas/guias/Guía de lectura Estirando el sonido.doc">Guia de lectura: Estirando el sonido</a></p>
<p><a href="/descargas/guias/Diseñando la película para el sonido.doc">Articulo: Diseñando la película para el sonido</a><br />
<a href="http://www.iapichino.com.ar/descargas/guias/Guía de lectura Diseñando la película.doc"></a></p>
<p><a href="/descargas/guias/Guía de lectura Diseñando la película.doc">Guia de lectura: Diseñando la película para el sonido</a><a href="http://www.iapichino.com.ar/descargas/guias/Diseñando la película para el sonido.doc"></a></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p>Hemos actualizado el <a href="http://iapichino.com.ar/catedra/?page_id=8">programa de la cátedra</a> para este nuevo año.</p>
<p>A su vez hemos subido nuevas secciones:<a href="http://iapichino.com.ar/catedra/?page_id=19"></a></p>
<blockquote><p><a href="http://iapichino.com.ar/catedra/?page_id=19">Ejercicios y TPS<br />
</a></p>
<p><a href="http://iapichino.com.ar/catedra/?page_id=188">Ejercicios practicos</a></p>
<p><a href="http://iapichino.com.ar/catedra/?page_id=203">Ejercicios de lectura</a></p></blockquote>
<p>Ante cualquier consulta no duden en comunicarse con nosotros a sonido2iapichino@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
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		<title>John Cage y el silencio</title>
		<link>http://iapichino.com.ar/catedra/?p=156&#038;lang=en</link>
		<comments>http://iapichino.com.ar/catedra/?p=156&#038;lang=en#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 09:14:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[articulos]]></category>
		<category><![CDATA[el silencio]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[John Cage]]></category>
		<category><![CDATA[silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Sonido]]></category>

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		<description><![CDATA[Hemos encontrado este artículo que podría resultarles interesante: Es preciso perderse para empezar a escuchar. Es preciso hacer el silencio en la escucha y en la mirada para descubrir las formas del silencio. El silencio se escribe, se ofrece a la escucha. En la escritura musical el silencio es figura y cada nota figurada posee [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hemos encontrado este artículo que podría resultarles interesante:</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Es                preciso perderse para empezar a escuchar. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"> Es preciso hacer el silencio en la escucha y en la mirada para descubrir                las formas del silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"> El silencio se escribe, se ofrece a la escucha. En la escritura                musical el silencio es figura y cada nota figurada posee su recíproca                figura silenciosa, la figura de pausa. Una figura que mide el silencio. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">En                el lenguaje verbal también se grafía el silencio.                Así, los puntos suspensivos dejan colgado el discurso, lo                suspenden. Pero el valor de estos puntos depende de la palabra que                los antecede. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><span id="more-156"></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Tanto                el silencio del lenguaje como el silencio que se introduce en la                música suelen ser respiraciones que reclaman la atención.                Respirar será crear el hueco en el que la atención                puede desplegarse. El silencio es entonces como un suspiro, el nombre                con el que la tradición francesa del s.XVIII designaba al                silencio del valor de una negra en música. El silencio de                negra es un suspiro, el de corchea medio suspiro, el de semicorchea                un cuarto de suspiro&#8230;<sup> <a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_volver1"></a><a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#1" target="_blank">(1)</a> </sup> Y en este suspirar tal vez sea posible modificar la forma                en que se escucha, transformar el oído. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Aprender                a escuchar, aprender a escuchar el silencio y el sonido van a provocar                una autoalteración. Esta es como es sabido, la enseñanza                que nos brinda el músico norteamericano John Cage quien de                modo magistral enseñó a escuchar las formas del silencio.                Unas formas que requieren destruir la grafía del lenguaje,                de la memoria, para mostrar que silencio y sonido siempre están                en continuidad.<br />
</span></p>
<div style="text-align: justify;">
<div>
<p><span style="color: #808080;"> 1.                    Y en el centro&#8230; el silencio </span></p>
<p><span style="color: #808080;">En 1937,                    en una charla realizada en Seattle, el músico afirmaba:                    &#8220;Si la palabra &#8220;música&#8221; se considera sagrada y reservada                    para los instrumentos de los siglos dieciocho y diecinueve,                    podemos sustituirla por otro término más significativo:                    organización de sonido&#8221; <a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_volver2"></a><a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#2" target="_blank">(2)</a>.                    Esta definición, empleada asimismo por el músico                    francés Edgar Varèse, expresaba la voluntad de                    transformar la composición musical en un lugar de organización                    donde tuvieran cabida todos los sonidos: los ruidos y el silencio.                    De este modo, la música del s.XX se fue alejando de un                    sistema composicional que, comúnmente, era designado                    con la metáfora de la arquitectura. </span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;">En                    el interior de esa metáfora, el silencio posee un valor                    cuantitativo: la figura que lo representa y que indica por cuanto                    tiempo se debe interrumpir la nota, así como un valor                    que podría llamarse intensivo y que depende del lugar                    que ocupa el silencio en la composición. El modo en que                    se escucha el silencio en esas construcciones viene determinado,                    generalmente, por la manera en que se atiende al sonido. Pero,                    se podría asimismo, escuchar el sonido que continúa                    en función del silencio que le precede. No obstante,                    esta segunda posibilidad solía quedar relegada y cuando                    se hablaba del silencio en música, se acostumbraba a                    afirmar que la función del silencio consistía                    en concurrir al sentido de la melodía. En consecuencia,                    el silencio se convierte en una pausa cargada de intención.                    El silencio es entonces ese suspirar que capta la atención                    con una intención prefijada, un silencio que puede crear                    expectativas, un silencio que interrumpe&#8230; </span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;">Este                    procedimiento, se encuentra todavía prendido en la dualidad                    entre sonido y silencio. En este sentido, se acostumbra a aludir                    al efecto o efectos que puede provocar el silencio. Unos efectos                    que están anclados en un silencio que es solamente concebido                    como ausencia de sonido. </span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;"> Frente                    a este silencio marcado con las huellas de la ausencia, los                    sonidos de la composición musical se presentan, por así                    decirlo, ocupando los tiempos fuertes, los tiempos que obtienen                    la máxima audiencia. El engarce entre los sonidos, sabiamente                    conducidos, puede producir entonces lo que en el barroco se                    denominaban los afectos, o en el romanticismo la expresión                    musical. Pero ¿qué ocurre cuando la composición                    se inicia con un silencio?, ¿cuando el silencio ocupa los                    tiempos fuertes? </span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;">Se                    produce un contratiempo que puede dotar de una nueva dimensión                    a esa efectividad del silencio, que lo sitúa en un obrar                    indeterminado aún, en un estado de indecisión.                    Esta indecisión del estado silencioso, en el que aquello                    que se escucha es a veces pensado como si fuera el silencio                    mismo, es lo que se anuncia cuando se hace del silencio una                    efectividad mayor. Se trata entonces de un silencio que se iguala                    al Vacío, a la Nada, pero que aún puede ser inscrito                    en la dualidad entre sonido y silencio. Sin embargo, sólo                    hay que seguir escuchando para darse cuenta de que después,                    cuando el sonido se inicia, las indecisiones van cobrando forma                    y el silencio suele ser relegado a los tiempos débiles                    de la composición prolongando el sonido, aunque bien                    podría mostrar también su continuidad con él. </span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;">El                    silencio como continuidad es aquél que descubre el hombre                    que se ha liberado de su memoria, de sus gustos y emociones.                    Ese silencio es entonces centro; un centro que pone en cuestión                    el establecimiento de cualquier relación; un centro que                    ciertamente es ahora, nada.</span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;">El                    interés por el silencio hace mella en Cage con el conocimiento                    de la tradición musical de la India, que considera que                    el sonido siempre continúa. De ella tomaría el                    músico en los años cuarenta su inclinación                    por ese centro sin color que separa las emociones blancas, (lo                    heroico, lo erótico, lo alegre, lo maravilloso) y las                    negras (el miedo, la cólera, el disgusto y la preocupación).                    En el centro sin color, la tranquilidad que libera de los gustos                    y disgustos. </span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;">En                    el centro se encuentra el silencio de Cage, ese nuevo oído                    que aprendió a acallar su voz para abrirse a todos los                    sonidos.</span></p>
<p align="left"><span style="color: #808080;"> </span></p>
</div>
<div><span style="color: #808080;"> 2. En el porche de Charles Ives</span></div>
</div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"> La imagen es conocida, Charles Ives sentado en el porche delante                de su casa, contemplando las montañas y escuchando &#8220;su propia                sinfonía&#8221;. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Para                escuchar esa sinfonía, para escuchar la Naturaleza se requiere                el silencio del oído. Con él se quiere prestar atención                al modo en que debe hacerse el silencio en uno mismo, un requisito                necesario a toda escucha. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">La                palabra silencio proviene del latín &#8220;silere&#8221;, callar,                estar callado. Lo que se calla es la intencionalidad, pero no para                entrar en la escucha de un silencio que debe ser escrito con mayúsculas,                como si se trata de un silencio ontológico, sino simplemente                para oír. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">El                silencio del oído será, siguiendo a Cage, el silencio                de la escucha dirigida. Si se presta oídos al mundo, el oído                se llena de sonidos. Siempre hay sonidos, ruidos, un perro que ladra,                el viento que pasa, el teléfono que suena, los coches a distintas                velocidades sobre el asfalto, o los pájaros que cantan. &#8220;Esto                es lo que llamo silencio&#8221; afirma Cage, &#8220;es decir un estado                libre de intención, porque —por ejemplo- siempre tenemos                sonidos; y en consecuencia no disponemos de ningún silencio                en el mundo. Estamos en un mundo de sonidos. Le llamamos silencio                cuando no encontramos una conexión directa con las intenciones                que producen los sonidos. Decimos que es un mundo silencioso (quieto)                cuando en virtud de nuestra ausencia de intención, no nos                parece que haya muchos sonidos. Cuando nos parece que hay muchos,                decimos que hay ruido. Pero entre un silencio silencioso y un silencio                lleno de ruidos, no hay una diferencia realmente esencial. Esto                que va del silencio al ruido, es el estado de no-intención,                y es este estado el que me interesa&#8221;.<a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_volver3"></a> <a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#3" target="_blank">(3)</a> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Atender                al silencio es escuchar lo que usualmente se escapa, lo que pasa                desapercibido. Para ello es preciso parar la actividad que urge                y dirige hacia lo que se debe hacer o escuchar. Se hace necesario                detener la rueda del dharma y escuchar, explicará Cage. <a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_volver4"></a><a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#4" target="_blank">(4)</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Detener                la rueda de la escucha intencional es lo que propuso el músico                hace ya cincuenta años cuando compuso <em>4&#8217;33&#8221;</em>. Su título,                como es sabido, indica la duración de la interpretación:                33’’, 2’40’’ y 1’20’’. El                pianista, en su estreno David Tudor, indicaba el inicio de cada                parte cerrando la tapa del piano y el final abriéndola. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Con                <em>4’33’’</em> se atiende al sonido, al silencio sonoro                que siempre coexiste en el espacio de ejecución de una obra                musical. Esta obra que, ciertamente, incitó la cólera                de muchos oyentes, pretendía abrir la escucha a todos los                sonidos, mostrar que lo que denominamos silencio está regido                por la intencionalidad. Se trataba pues, de aprender a escuchar,                de no tapiarse los oídos con unos sonidos prefijados y atender                a todos los sonidos que se acallan con la palabra silencio. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Pero                <em>4’33’’</em>, como Cage afirmaba, supone aún                una escucha medida, por eso el músico compone diez años                después <em>0’00’’</em>, otorgando todo el tiempo                a la escucha. Y en ese tiempo cero, el silencio es como la esfera                de H. D. Thoreau. Una esfera en la que cada sonido es como una burbuja                en su superficie.<a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_volver5"></a> <a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#5" target="_blank">(5)</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"> 3. La esfera del silencio</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">La                esfera del silencio está repleta de sonidos, tal y como el                músico comprendió cuando se introdujo en la cámara                anecoica de la Universidad de Harvard a primeros de los cincuenta.                Pero escuchémosle a él: &#8220;Fue después de                llegar a Boston cuando fui a la cámara anecoica de la Universidad                de Harvard. Todo el mundo que me conoce, conoce esa historia. La                explico continuamente. En cualquier caso, en aquella habitación                silenciosa, escuché dos sonidos, uno agudo y otro grave.                Después le pregunté al ingeniero responsable por qué,                siendo la habitación tan silenciosa, había escuchado                dos sonidos. Me dijo: &#8216;Descríbalos&#8217;. Lo hice. Me dijo: &#8216;El                agudo era el funcionamiento de su sistema nervioso. El grave era                la circulación de su sangre.&#8217;&#8221; <a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_volver6"></a><a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#6" target="_blank">(6)</a>.                Esta experiencia le muestra que el silencio no existe como posibilidad                de vivencia, que siempre hay sonido. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"> Desde                aquí, escuchar el silencio puede ser también hacer                de uno mismo una cámara anecoica, componer en sí mismo                el <em>0’00’’</em> que permita escuchar más                allá de lo que se quiere y debe escuchar, escuchar sin prejuicios.                Porque, ¿qué ocurre cuando uno se queda en silencio?                Se escucha esa voz alta o baja que siempre se pega al cuerpo y a                la que, por economía, suele asignársele el nombre                de uno mismo. Se escuchan las ideas que rondan la cabeza, lo que                se ha vivido, tal vez lo que se espera vivir, se escucha el propio                cuerpo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Pero                es posible sumergir todas esas voces, ruidos, sonidos, en la esfera                de Thoreau, y aprender de ese centro sin color que también                es el olvido, para estar en la continuidad. En la esfera del silencio,                el oído ha sido transformado, es un oído permeabilizado                en el que toda burbuja sonora tiene cabida. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">En                la esfera de Thoreau el silencio es sonoro. Tal vez como en las                esferas de Pitágoras que componían ese música                inaudible que representaba la máxima sabiduría. Sin                osar alcanzar tal sabiduría, la escucha que Cage propugna,                guarda al menos con la música de las esferas una cierta analogía.                Se proponen como eso, una escucha que descubre la armonía                que surge cuando se tiende de veras el oído. Por ello, en                la esfera del silencio pueden surgir todas las formas de un silencio                siempre sonoro, de un silencio como el de <em>4&#8217;33&#8221;</em>, como el                de <em>0&#8217;00&#8221;</em>&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">______________________________________</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_1"></a>(1)                Rousseau J. &#8211; J., &#8220;Dictionaire de Musique&#8221;, <em>Oeuvres                Complètes, </em>vol. V, París, Bibliothèque                de la Pléiade, 1995, entrada &#8220;silence&#8221;.<a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#volver1" target="_blank"> (R)</a> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_2"></a>(2)                Cage J., &#8220;El futuro de la música: credo&#8221;, <em>Escritos                al oído, </em>Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos                Técnicos, Colección de Arquilectura, 38, 1999, p.                52.<a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#volver2" target="_blank"> (R)</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_3"></a>(3)                Cf., <em>John Cage talks to Roger Smalley and David Sylvester, </em>entrevista                en la B. B. C., diciembre de 1966, publicada en el programa de concierto                del lunes 22 de mayo de 1972 en el Royal Albert Hall en Londres.                <a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#volver3" target="_blank">(R)</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_4"></a>(4)                En conversación con St. Montague, &#8220;Interview manuscrit                (1982)&#8221;, en Kostelanetz, R., <em>Conversing with Cage, </em>Nueva                York, Limelight, 1988. <a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#volver4" target="_blank">(R)</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_5"></a>(5)                Citado en Zwerin M., &#8220;Silence, Please, for John Cage&#8221;,                International Herald Tribune, 24 septiembre de 1982. Incluido en                Kostelanetz R., <em>Conversing with Cage, </em>op. cit. <a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#volver5" target="_blank">(R)</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"> <a name="124f7f18a9ed1884_124df8fa9e1bcf16_6"></a>(6) Cage, J., &#8220;Cómo pasar, patear, caer                y correr&#8221; (1959), <em>Escritos al oído, </em>op. cit.,                p. 93. <a href="http://www.uclm.es/ARTESONORO/olobo3/Carmen/Formas.html#volver6" target="_blank">(R)</a></span></p>
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